Pastel de cebolla morada y soja Plus

Pastel de cebolla morada y soja Plus

Pastel de cebolla morada y soja Plus, con polenta reemplazando al clásico puré de papas.

El “pastel” es  -dentro de la gastronomía regional argentina-  uno de los grandes jugadores. El gran crack ha sido siempre el pastel de papas, jamás destronado.

Pensando en mejorar nutricionalmente la propuesta, hice esta versión en la que el puré de papas se reemplaza por polenta o sémola  de trigo y la picada por el extrusado de soja.

 

Ingedientes para 2 personas:

  • 50 gr de soja texturizada
  • 150 cm3 de agua para remojar la soja al menos 5 minutos
  • 1 cta de café de albahaca deshidratada
  • 1 cta de café de romero deshidratado
  • 1 cta de café de perejil deshidratado
  • 2 tacitas de café de polenta
  • 750 cm3 de agua hirviendo con 1 cubito de caldo de verduras para cocinar la polenta
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 morrón rojo en cuadraditos
  • 1 1/2 cebolla morada (300 gramos)
  • 1 cabeza de puerro en rodajitas
  • 1 cebollita verdeo
  • 30 gr de aceite
  • 1 tomate pintón
  • sal

Puse a remojar la soja en un bol con agua, el romero, la albahaca y el perejil deshidratado.

En una sartén eché los 30 gr de aceite y le agregué la cebolla picada, el puerro y la cebollita de verdeo.  Elegí para esta receta la cebolla morada porque es un lindo producto, muy sabroso y con un color fuera de lo común, para la mayor parte de la Argentina. Se usa muchísimo en Perú y Bolivia y también en el NOA de nuestro país. Tiene un sabor más fuerte que la cebolla blanca y hay que tener en cuenta que se debe cocinar con tranquilidad, hasta que esté blandita. Cuando estuvo lista, la mezclé con la soja condimentada y salé todo con sal marina entrefina.

Mientras tanto, en una olla calenté los 750 cm3 de agua y el cubito de caldo (es la primera vez en años que utilizo un cubito en lugar de caldo casero, pero sabiendo el éxito habitual que tiene entre los amantes de la cocina argentinos, quise “popularizarme” con su uso… no estuvo mal el resultado); cuando empezó a hervir el caldo, le agregué el diente de ajo aplastado, el morrón picado y la polenta en forma de lluvia fina, revolviendo. Cociné con cariño, evitando que se formen grumos (todo cocinero sabe qué triste son los pelotones de polenta en su presentación final).

Para armar el pastel se puede utilizar una budinera o un tuper, previamente aceitados, muy ligeramente. Yo utilicé un tuper. Volqué la polenta recién hecha, luego el relleno de soja y cebolla y terminé otra vez con la polenta. Dejé un ratito para que tomara consistencia y lo volqué en la fuente.

Al servir se puede cortar en porciones (es especialmente fácil esta receta para hacereso) y acompañar con rodajas de tomate pintón… o con la ensaladita que se quiera.

Se deja comer con entusiasmo!

Que lo disfruten!!!

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