Pasteles de mandioca (yuca) y soja Plus

Pasteles de mandioca y soja

Pasteles de mandioca (yuca) con soja extrusada

Esta receta surge espontáneamente, como un modo de unir un producto cultivado de modo familiar en una enorme región que abarca parte del NEA, NOA, Paraguay y Bolivia – la yuca o mandioca-, con el desarrollo de este producto final a partir a la soja.

Quería algo más creativo que un simple puré (que también se puede hacer), así que va esta propuesta.

Ingredientes que utilicé para 2 personas:

  • 300 gr mandioca (una mediana)
  • 25 gr de harina
  • 50 gr de soja extrusada
  • 150 cm3 de agua para hidratar el producto durante 5 minutos mínimo
  • 1 cebolla chica (90-100 gr) picada
  • 1 o 2 cebollitas de verdeo picadas
  • 20 gr de aceite común
  • sal y pimienta
  • un poco de espinaca cocida picada ( no puse más que 50 gr)
  • aceite para freir o cocinar al horno

Pelé la mandioca, raspándola con un cuchillo. La corté en rodajas. Cociné la mandioca hirviéndola con sal hasta que las rodajas se abren. Saqué, colé muy bien y las convertí en puré con ayuda de un prensa puré de buena calidad. Tiene que quedar realmente un puré sin grumos.

Mientras tanto, rehogué la cebolla y la cebollita de verdeo en el aceite. Si usted tiene la espinaca cruda, la puede poner (picada) directamente con la cebolla. Si ya tiene la espinaca cocida de antemano, se pica y se agrega después de rehogada la cebolla, con la soja extrusada, la sal y la pimienta.

Agregué al puré hecho con la mandioca, 25 gr de harina común y lo amasé. Espolvorée la mesada con más harina y, con la ayuda de un palote, estiré la masa de mandioca, dándole forma rectangular. Con una cuchilla corté en cruz y luego en rectángulos algo más chicos, en número par.

Puse una porción bien generosa del relleno de soja, cebolla y espinaca en la mitad de los rectángulos de masa de mandioca. Los tapé con los otros rectángulos con cuidado y cerrando las aberturas que se puedan hacer al manipularlo. No es nada difícil de hacer, realmente. El puré permite esa manipulación sin problemas. Presioné ligeramente en las uniones.

Los freí para esta ocasión, pero pueden hacerse en el horno bien caliente. Tiene que ser todo bien caliente, para que se dore y tome sabor sin absorber el aceite de la cocción.

Resultaron deliciosos. Se pueden acompañar con ensalada o comer solos como empanadas. Para quienes les guste, un complemento excelente es una salsa picante como la llajua.

A disfrutar!

Mandioca con chicharrón de soja Plus a la pomarola

Yuca con soja a la pomarola

Mandioca con chicharrón de soja a la pomarola

En todo nuestro Norte se cultiva la mandioca (o yuca). Es exquisita, tiene mayor proporción de almidón que la papa y por eso una estructura particular, más seca, densa y muy sabrosa.  El turbérculo tiene que estar fresco y no fibroso (se nota en las puntas) para poder cocinarlo bien.

Mezclando un poco las raíces nativas y las italianas argentinas, hice esta receta aprovechando las potencialidades de la soja extrusada.

Ingredientes para 2 personas:

  • 50 gr de soja extrusada
  • 150 cm3 de agua para rehidratar la soja al menos 5 minutos
  • 1 mandioca de unos 300 gramos
  • 40 gr de aceite mezcla
  • 2 tomates bien maduros
  • 1 morrón rojo o un ají picante rojo (yo utilicé un ají desecado picante que había hervido entero en otra cocción) picado y sin las semillas
  • 1 diente de ajo pelado y aplastado con la hoja del cuchillo
  • 1 ramita de orégano fresco (se puede usar el seco, obviamente, sólo que es más perfumado y delicado el fresco y más barato aún)
  • sal entrefina
  • pimienta  en molinillo

Pelé la mandioca raspándola y la puse a hervir en agua en rodajas, hasta que se abrieron las rodajas (si nunca lo hizo, no se preocupe, se va a dar cuenta). Saqué y colé. Corté las rodajas por la abertura, al medio.

Pelé los tomates bien maduritos (si no tienen experiencia o no les sale, con 1 minuto en agua hirviendo se sale la piel) y los corté en cubos descartando las semillas (las uso en ensalada). En un recipiente cualquiera puse los tomates en cubitos, los espolvoreé con sal entrefina, las hojitas de orégano, el ají o morrón y el ajo. Mezclé todo con cariño y lo dejé mientras me dedicaba al resto. Este procedimiento es algo personal para hacer pomarola, me lo enseñó en parte un italiano hace muchos años. El tomate suelta su jugo, se empapa de los sabores, pero tiene protagonismo y no pierde nutrientes.

Puse en una asadera 20 gr de aceite y cociné en horno medio-alto (si tiene horno con termómetro son 230º) durante 30 minutos las mandiocas, dándolas vuelta a mitad de cocción.

Mientras tanto, en los otros 20 gr de aceite saltée la soja espolvoreada con sal entrefina hasta que tomó un color parejo tostado y empezó a tener ese característico sabor ligeramente pasado (o quemado) de los chicharrones. Saqué del fuego y espolvoreé con pimienta en grano molida.

Cuando ya estuvieron las mandiocas, puse una sartén sin aceite y calenté los tomates (también se puede calentar en microondas), marchitándolos apenas, sin cocinar, sin revolver, sin agregar nada.

Armar en la fuente la mandioca, luego el chicharrón y por fin la pomarola fresca.

A disfrutar!